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El Instituto de Investigación de Galilea (MIGAL) en Israel, anunció el día de ayer (27) que desarrolló una vacuna contra el coronavirus.

El anuncio fue hecho por el ministro de Ciencia y Tecnología de Israel, Ofir Akunis; donde felicitó a MIGAL por “llegar a este emocionante avance”, y confió en que el progreso para responder ante la amenaza mundial por la epidemia será más rápido.

MIGAL pasó cuatro años creando una vacuna contra el coronavirus altamente contagioso que infecta a las aves llamado «Virus de Bronquitis Infecciosa (VBI)». Ahora, están adaptando la vacuna para el coronavirus humano, también conocido como COVID-19.

“Llamémoslo pura suerte”
Chen Katz, líder del grupo de investigación, informó que desde hace cuatro años venían desarrollando la tecnología para contrarrestar el virus de la bronquitis infecciosa, enfermedad que afecta a las aves de corral, “y no específicamente una vacuna para este o aquel tipo de virus”.
Para este proyecto, los científicos eligieron al coronavirus “solo como un concepto para nuestra tecnología”, y ahora, gracias a este avance, “solo se requiere un ajuste del sistema a la nueva secuencia ”. “Llamémoslo pura suerte”, detalló Katz.
Akunis acelerará los procesos de aprobación de la vacuna contra el coronavirus humano para que pueda llegar al mercado lo antes posible.
Los investigadores de MIGAL lograron demostrar en un ensayo preclínico que el uso del sistema produce anticuerpos específicos para subunidades de proteínas virales y resistentes al virus de la bronquitis infecciosa.
Tras ajustar la secuencia genética para el coronavirus, MIGAL espera la aprobación de seguridad del producto para comenzar a producir vacunas contra la enfermedad.
Según David Zigdon, gerente general de MIGAL, la vacuna sería administrada vía oral, lo que facilitaría el acceso para el público en general. En los ensayos previos, la vacunación por esta vía permitiría introducir altos niveles de anticuerpos contra el virus.
En 90 días podría estar disponible en el mercado
Zigdon informó que se encuentran en medio del proceso y que, por ahora, se encuentran en conversaciones con socios potenciales “que nos puedan ayudar a acelerar la fase de pruebas en humanos y la consecución del producto final y el proceso regulatorio”.
En caso se desarrolle con éxito la vacuna contra el COVID-19; la misma pasaría por un proceso de regulación de aproximadamente tres meses antes de su llegada al mercado.
La vacuna será suministrada inicialmente a un grupo de personas sanas; y se espera que las pruebas finalicen a finales de julio o agosto de este año. Si el ensayo resulta ser exitoso se necesitará un mayor número de evaluaciones.
Un tratamiento experimental, basado en uno de los fármacos más utilizados frente al sida desde hace más de una década, ha sido la opción elegida por los facultativos del hospital Virgen del Rocío de Sevilla para tratar con éxito al primer paciente  (Miguel Ángel Benítez, 62 años). Se trata de la aplicación de lopinavir/ritonavir, también usado para prevenir el VIH, junto al interferón beta, una proteína que ayuda a las células a no ser infectadas, según han confirmado a EL PAÍS fuentes sanitarias.
“Es un tratamiento experimental que ha dado buenos resultados frente a otros virus”, explica Albert Bosch, presidente de la Sociedad Española de Virología. “Una de sus mayores ventajas es que son fármacos aprobados y utilizados en otras indicaciones, por lo que no hay dudas sobre su seguridad”, añade.
Uno de estos virus es el que causa el síndrome respiratorio de Oriente Próximo (MERS, en sus siglas en inglés). Aunque una reciente comunicación publicada en la revista Nature recordaba que “no existen tratamientos aprobados frente al MERS”, Arabia Saudí —el país más afectado por la enfermedad— está promoviendo estudios clínicos en seres humanos. “Los resultados son prometedores, pero aún no hay suficiente evidencia para su aprobación y están en fase experimental”, señalan los expertos consultados.
Santiago Moreno, jefe de enfermedades infecciosas del hospital Ramón y Cajal (Madrid) explica que “se parece mucho a la del VIH”. “Esta enzima es fundamental para que el virus pueda replicarse. La combinación de lopinavir y ritonavir la inhibe y bloquea al VIH. Los resultados que hasta ahora conocemos de su uso frente al coronavirus son esperanzadores”, afirma.
El interferón beta, el otro fármaco utilizado en Sevilla, tiene un mecanismo de actuación distinto. Es una de las llamadas proteínas señalizadoras que de forma natural producen las células del ser humano cuando son infectadas por un virus. “El objetivo es alertar a las demás células, que desarrollan así una mayor resistencia a la infección”, ilustra Bosch. Algunos hospitales de Wuhan también han utilizado el tratamiento empleado en el Virgen del Rocío a enfermos de coronavirus, según varias comunicaciones publicadas en revistas científicas, aunque de nuevo “la evidencia sobre su efectividad es escasa”, destacan los expertos.
El uso de lopinavir/ritonavir junto a interferón beta es uno de los llamados tratamientos para “uso compasivo experimental” aprobados por el Ministerio de Sanidad. Son terapias cuyo uso puede ser solicitado cuando no existen alternativas terapéuticas disponibles, habitualmente en enfermedades graves o potencialmente mortales. Los médicos que consideren que puede ser útil para un paciente deben obtener por escrito una autorización para administrarlo, tanto del enfermo como de las autoridades sanitarias.
Los buenos resultados obtenidos en el hospital Virgen del Rocío son destacables por la novedad de la Covid-19 y porque aporta una nueva evidencia clínica. Como ocurre en medicina, sin embargo, un solo caso no significa que pueda ser utilizado en otros enfermos ni que el desenlace vaya a ser el mismo. Esa es la misión que cumplen los ensayos clínicos.
Causas
Los coronavirus se transmiten de forma limitada entre humanos, pero hasta la fecha se desconoce el origen de estos virus. En todo caso, se sabe que ciertos animales, como los murciélagos, actúan como reservorios.
Como en otros virus que causan neumonía, cuando se transmiten en humanos, el contagio se produce generalmente por vía respiratoria, a través de las gotitas respiratorias que las personas producen cuando tosen, estornudan o al hablar.
Todo parece indicar que  nuevo coronavirus, COVID-19, también conocido como coronavirus de Wuhan, tiene una procedencia animal. De hecho, los primeros casos se han relacionado con un mercado de animales vivos de la ciudad de Wuhan, en China.
En cuanto al MERS, es probable que los camellos sean un importante reservorio para este tipo de coronavirus y una fuente animal de infección en los seres humanos, como especificaba la Organización Mundial de la Salud en su nota descriptiva de la enfermedad. Sin embargo, se desconoce la función específica de los camellos en la transmisión del virus y también la ruta o rutas exactas de transmisión.
En origen, el coronavirus MERS-CoV es un virus zoonótico que se transmite de animales a personas. Según se desprende del análisis de varios de sus genomas, se cree que el virus se originó en murciélagos y se transmitió a los camellos en algún momento de un pasado lejano.
Se cree que el coronavirus del SRAS tuvo su origen en los murciélagos, saltando posteriormente a alguna otra especie de pequeño mamífero, como la civeta, y por último a los humanos.
Evalúa tu síntomas
Síntomas
En general, los síntomas principales de las infecciones por coronavirus suelen ser:
      • Secreción y goteo nasal.
      • Tos.
      • Fatiga.
      • Dolor de garganta y de cabeza.
      • Fiebre.
      • Escalofríos y malestar general.
      • Dificultad para respirar (disnea)
En espectro clínico de este tipo de infecciones varía desde la ausencia de síntomas hasta síntomas respiratorios leves o agudos. Esta tipología suele cursar con tos, fiebre y dificultades respiratorias. Es frecuente que haya neumonía y, en el caso del MERS, también se pueden registrar síntomas gastrointestinales, en especial, diarrea.
Tal y como ocurre con el virus de la gripe, los síntomas más graves (y la mayor mortalidad) se registra tanto en personas mayores como en aquellos individuos con inmunodepresión o con enfermedades crónicas como diabetes, algunos tipos de cáncer o enfermedad pulmonar crónica. En casos extremos puede ocasionar insuficiencia respiratoria.
Prevención
Hasta la fecha no se dispone de vacuna alguna ni de tratamiento específico para combatir la infección por coronavirus.
Mantener una higiene básica es la forma más eficaz de evitar contraer este virus en los lugares en los que existe un mayor riesgo de transmisión, fundamentalmente las zonas del planeta en las que se han registrado casos. Es conveniente lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto con personas ya infectadas, protegiendo especialmente ojos, nariz y boca. A quienes puedan estar en contacto con posibles afectados se les aconseja el uso de mascarillas y usar pañuelos para cubrirse la nariz y la boca cuando se tose o se estornuda
Cuando surgió el MERS-Cov se informó de que los productos de origen animal debidamente procesados por cocción o pasteurización no suponen ningún riesgo de infección, pero deben manipularse con cuidado para evitar que se contaminen por contacto con productos crudos. La carne y la leche de camello pueden seguir consumiéndose tras la pasteurización, cocción u otros tratamientos por calor; sin embargo su consumo crudo debe descartarse.
Estas precauciones deben seguirlas especialmente aquellas personas que padezcan diabetes, insuficiencia renal, neumopatía crónica o inmunodepresión, ya que tienen más riesgo de padecer enfermedad grave en caso de infección por coronavirus